martes, 14 de octubre de 2014

LA NUEVA CRIATURA


                                                                 



2 Corintios 5:17
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

El 'Nuevo Nacimiento' ocupa un lugar muy importante en la doctrina cristiana evangélica. Siempre hablamos de la necesidad del Nuevo Nacimiento, de hecho nos clasificamos, a diferencia de otros grupos como 'Cristianos Nacidos de Nuevo'. Esta forma de auto describirnos nos hace sentir más bíblicos y más cercanos a Dios, por lo tanto creo que es sumamente importante que entendamos esta gran doctrina bíblica.
¿Qué es Nacer Nuevo?
Un término sinónimo con 'Nuevo Nacimiento' es 'Regeneración'. La palabra 'Regeneración' significa volver-a-crear. Es una referencia al acto por medio del cual el hombre caído es re-creado internamente a una condición que le permita tener comunión con Dios.
La 'Regeneración' ha sido descrita de distintas formas por distintos teólogos pero la idea central es casi idéntica. Michael Bremmer en su articulo Regeneración hace la siguiente observación:
Es importante comenzar mencionando que la palabra 'regeneración' no describe un fenómeno idéntico con todos los escritores. Algunos escritores usan [la palabra] regeneración para describir la renovación espiritual de la imagen de Dios en el hombre. Juan Calvino, por ejemplo, utiliza [la palabra] regeneración en este muy amplio sentido: "En una palabra, entonces, por arrepentimiento Yo entiendo regeneración, la única meta de la cual es formar en nosotros una nueva imagen de Dios, la cual fue ensuciada, y del todo eliminada por la transgresión de Adán" (2) Mas tarde algunos teólogos del siglo 17 utilizaron regeneración y la conversión sinónimamente. El muy talentoso teólogo Puritano, Juan Owen escribe: "Ahora concerniente a toda esta obra, Yo afirmo, que el Espíritu Santo hace uso del tal en la conversión ó regeneración de todas las personas adultas, ya sea por la palabra predicada, o por alguna otra aplicación de luz y verdad a la mente derivada del mundo" (3) Y otros entienden el llamamiento efectivo y la regeneración como idénticos. La Confesión de Fe de Westminster (4), por ejemplo, refleja esta visión. Mas recientemente, el teólogo Reformado Antonio Hoekema en su excelente capitulo sobre regeneración escribe: "Yo prefiero pensar que la regeneración (en el sentido estricto) y el llamamiento eficaz son idénticos.
Así que en todo caso, cualquiera sea la visión que se tenga de la regeneración, esta tiene que ver con algo que ocurre en el interior del individuo pecador. Pero en este estudio buscamos definir la 'regeneración' o el "Nuevo Nacimiento' desde una perspectiva completamente bíblica sin confundirlo con otras operaciones que también son parte de la salvación pero no son necesariamente el 'Nuevo Nacimiento'. Así que para comenzar, creo que como mejor podemos definir el Nuevo Nacimiento, es de la siguiente forma:
"El acto por medio del cual el pecador recibe 'vida espiritual' por medio de la gracia soberana de Dios y por obra especial del Espíritu Santo para que pueda entender y discernir las cosas espirituales de Dios."
¿Porqué es tan necesario el Nuevo Nacimiento?
El Nuevo Nacimiento es parte esencial en la salvación de las personas. Sin este evento tan importante no existe esperanza alguna para salvación. Jesús dijo a Nicodemo que el nuevo nacimiento era una "necesidad" sin la cual no había posibilidad alguna de ser parte del reino de Dios:   
Juan 3
1 Y HABÍA un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos. 2 Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con Él. 3 Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. 4 Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. 8 El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Este acto de regeneración proporciona al recién nacido la capacidad para 'ver' y 'entender' las cosas de Dios. Sin el nuevo nacimiento o regeneración nadie sería salvo jamás. Pablo dice que los "incredulos" no creen a consecuencia de su separación de Dios:
Efesios 4:17-19
 
17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;  19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 
Pablo, nos declara cual es la condición del hombre que no cree a Dios, el dice que es porque "tienen el entendimiento entenebrecido -son ignorantes en cuanto a lo espiritual. ¿Porque? Porque están "ajenos de la vida de Dios", es decir, no son regenerados y como tales tienes "el corazón duro".  Cada vez que se habla de dureza de corazón, es una referencia a la carnalidad, a la condición caída del hombre en su estado natural lo que no le permite 'entender lo espiritual para poder creerlo'.  El hombre no "recibe" las cosas espirituales de Dios a causa de la dureza de su corazón (por que no ha nacido de nuevo).
La Muerte Espiritual
Al principio de la creación Dios hizo al hombre recto y en un estado de libertad pero cuando Adán pecó, la raza humana completa se vio afectada no solo judicialmente (Rom. 5:12, 19) sino también personalmente (Sal. 51:7).  Desde entonces todos los seres humanos que nacen en este mundo, vienen 'espiritualmente muertos'. Eso significa que lo que los unía a Dios ha desaparecido.  El hombre nace en 'separación' de Dios a causa del pecado que mora en cada uno.  La razón por la que la regeneración es tan importante es porque el hombre sin Dios, está muerto en delitos y pecados. Esta muerte separa al hombre de Dios y toda la comunión con Él.
Efesios 2:5
Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos
Aquí vemos que el apóstol Pablo habla de la regeneración como una 'resucitación' de entre los muertos. Eso es, si estábamos muertos en delitos y pecados, entonces lo PRIMERO QUE Dios tuvo que HACER fueresucitarnos espiritualmente para que pudiéramos entender, ver, oir y recibir lo espiritual y de esa manera poder tener comunión con Él por medio de la fe.
Aunque el hombre 'No regenerado' puede tener y de hecho casi siempre tiene tendencias religiosas, el no puede tener una verdadera comunión con el verdadero Dios y por lo tanto no puede ser salvo, todos sus intentos por acercarse a Dios o dioses, son fútiles, escasos y sin éxito verdadero. El hombre aunque sea religioso y moral en su comportamiento se encuentra alejado de Dios y es ajeno a la comunión con Él. De hecho el hombre no regenerado en su religión solo 'busca lo suyo', 'su camino' y 'su parecer'. Cuando le es presentado con la verdad espiritual de Dios, el hombre no regenerado las considera locuras y no las puede entender.
1 Corintios 2:14
Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente.
Un hombre animal (no-regenerado) puede tener cierta iluminación académica o intelectual acerca de Dios y hasta puede tener algún atractivo emocional, pero si no es renacido, todos estos sentimientos pasarán y terminará buscando su propio camino ya sea dentro o fuera de la congregación de los creyentes. Un ejemplo de esto lo encontramos en los falsos maestros. Estos son movidos solo por el deseo personal de promover su nombre y su agenda. Es el orgullo y el reconocimiento de sus seguidores lo que les mueve a actuar, no la gloria de Cristo. Pueden tener todo el vocabulario y todas las apariencias de un verdadero creyente, pero en fin la realidad es que al no ser internamente regenerados, sus frutos darán a conocer quienes son verdaderamente.  
¿Cómo describe la Biblia aquellos que son ‘no-regenerados’? 
Se utilizan diversas descripciones que apuntan a los mismo.  La Biblia describe los 'no regenerados' de la siguiente manera:
  1. duros de cerviz [barra de hierro tu cerviz y frente de bronce] (Deut. 9:6,13; 10:16; Isa. 42:4; 48:4; Hch. 7:51)
  2. duros (dureza) de corazón (Deut. 29:19; Isa. 46:12; Sal. 81:12-18)
  3. duros de rostro (Eze. 2:4)
  4. corazón de piedra (Eze. 11:29; 36:26)
  5. corazón empedernido (Eze. 2:4)
  6. corazón sin entendimiento (Deut. 29:4)
  7. corazón inclinado hacia el mal (Gen. 6:5)
  8. corazón malvado (Jer. 3:17; 7:24)
  9. corazón incircunciso (Deut. 10:16; Hch. 7:51)
  10. corazón perverso, engañoso (Jer. 17:9)
  11. de oídos incircunciso (Hch. 7:51)
  12. sordo espiritual (Deut. 29:4)
  13. ciego espiritual, corazón y ojos cerrrados (Deut. 29:4; Isa. 44:17)
  14. muerto [espiritual] (Mt. 8:22; Efe. 2:1)
La descripción del hombre no-regenerado tiene una relación directa en los efectos de vida, acción y pensamiento de la perona...¿Qué efectos en el individuo la condición ‘no-regenerada’ mencionada arriba?:
  1. entendimiento entenebrecido (Efe. 4:18; 2 Cor. 4)
  2. falta de arrepentimiento (Rom. 2:5)
  3. No ama a Dios con todo el corazón y toda el alma ( Deut. 30:6)
  4. la incredulidad/ falto de fe se aparta de Dios (Heb. 3:12)
  5. desobediencia (Lev. 26:40-41)
  6. no escuchan a Dios (Jer. 7:24-37)
  7. es religioso (Marcos 3:4-6)
  8. infidelidad (Salmo 78:8)
  9. lejos de la justicia [injustos] (Is. 46:4)
  10. resiste el Espíritu Santo (Gen. 6:3; Hch. 7:51)
  11. ignorancia de Dios (Ef. 4:18)
  12. Caminan en sus propios consejos (Salmo 81:12)
  13. rebeldía (se rebelan contra Dios) (Eze. 2:3-5)
  14. obras malas (Jer. 4:4)
  15. no tienen temor de Dios (Rom 3:18)
  16. ajenos de la vida de Dios (Efe. 4:18)
Entonces el hombre para que pueda recibir y entender a Dios, necesita ser regenerado, nacer de nuevo, nacer de lo alto. Eso es lo que dijo Jesús a Nicodemo y a todos nosotros.
¿Cómo se obra el Nuevo Nacimiento?
Así que tenemos muy claro que sin " Nuevo Nacimiento" no puede haber Salvación, todos los evangélicos están de acuerdo con esto. La pregunta que sigue es, ¿que debe hacer una persona para nacer de nuevo? Muchos cristianos contestaran que la persona debe de 'creer al evangelio' y entonces así será renacido. Bueno, lo cierto es que esto aunque parece una respuesta lógica y desde la perspectiva humana quizás la es, no es así bíblicamente. 
¿Que queremos decir? Decimos que no es la fe del hombre lo que produce el 'Nuevo Nacimiento' sino que todo lo opuesto es cierto; es el 'Nuevo Nacimiento' el que hace posible que halla fe en las personas.  No es que el que cree en Jesús luego nace de nuevo, sino que es aquel que 'ha nacido de Dios' quien puede creer que Jesús es el Cristo. Juan lo dice muy claro y sin ambiguedades, "el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios"
1 Juan 5:1
Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios, y todo el que ama al padre, ama también a sus hijos.
El Nuevo nacimiento no viene a consecuencia de la 'decisión' del hombre cuando este cree.  La voluntad, propósito, libre albedrío o nacionalidad del hombre no tiene nada que ver con la 'Regeneración', absolutamente nada…
Juan 1
11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre: 13 Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.
Vemos que los que 'le reciben' son los que 'creen en su nombre' son los mismos que 'no son engendrados de sangre', es decir por descendencia ni nacionalidad terrenal; 'Ni de voluntad de carne, es decir no es porque alguna persona quiso o propuso tal cosa de su propio interés o libre voluntad o albedrío, 'ni de voluntad de varón' es decir no es algo que tiene que ver con asuntos ni deseos ni propósitos, ni decisiones de hombre de manera sexual ó natural o volitiva, sino que es engendro por la única voluntad 'de Dios'.  Es un fenómeno 'espiritual' que ocurre en el área espiritual de la persona. Es un cambio real y verdadero que ocurre en el interior del individuo y que aunque no puede ser explicado ni entendido de manera carnal si puede ser entendido de manera espiritual.
Romanos 9
7 Ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; mas: En Isaac te será llamada simiente. 8 Quiere decir: No los que son hijos de la carne, éstos son los hijos de Dios; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la generación. … 16 Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
Así es, el hombre es nacido de nuevo por voluntad propósito de Dios exclusivamente. Es Dios quien toma la iniciativa en regenerar, renacer ó resucitar a los que están muertos para que puedan responder al llamado del evangelio.
Por la Gracia y Misericordia de Dios
Un ejemplo claro de este acto de resurrección espiritual está descrito en el libro de Juan cuando Jesús estaba frente a la tumba de Lázaro. Cuando Jesús llegó a la tumba de Lázaro ya hacia cuatro días que este había muerto. Era humanamente imposible que pudiera vivir, no habían esperanzas de vida para él, sin embargo, Jesús obró un milagro…
Juan 11
38 Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima. 39 Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días. 40 Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído. 42 Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado. 43 Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera. 44 Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.
Una pregunta importante: ¿Lazaro vino a Cristo muerto o vivo y si vino vivo, cuando vivió, antes o después de responder al llamado del maestro?  Si miramos la enseñanza espiritual de este milagro podemos ver como solo Cristo puede hacer algo que el Lázaro no podía hacer, Lázaro podía salir de la tumba, (tipo de las tinieblas del diablo) y obedecer al llamado de Jesús de salir fuera hacia la luz (tipo del reino de Cristo), solo después que había recibido la vida. Nada pudo haber hecho antes. Estuvo cuatro días muerto en la tumba, pero solo cuando Cristo obró el milagro de resurrección en él fue que pudo salir de donde se encontraba y venir a Jesús.  Esa es la gloria de Dios de la que habló Jesús a Marta.  En la salvación del hombre solo Dios que resucita a los muertos para que respondan se lleva la TODA la gloria.. (SOLI DEO GLORIA.)
La historia de la resurrección de Lázaro es una bella ilustración donde podemos ver como Dios obra en el plano espiritual trayendo los pecadores del reino de las tinieblas a la luz de Cristo. Solo después que recibimos vida podemos ver la luz y oír al llamado de Cristo de venir a el. 
Tito 3
3. Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros. 4 Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; 6 El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7 Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.
La razón de nuestra salvación de acuerdo a la Biblia es que cuando 'eramos rebeldes, estraviados, sirviendo las conscupicencias, y los deleites, aborreciendo los demás, ENTONCES "Dios nuestro salvador" manifestó su bondad, no por obras de justicia que hubiesemos hecho, sino POR SU MISERICORDIA NOS SALVO por medio del LAVAMIENTO DE LA REGENERACION y LA RENOVACION DEL ESPIRITU SANTO.  Dios toma la iniciativa en la salvación del hombre, El no espera que nosotros cambiemos para luego salvarnos, sino que nos cambia para salvarnos.
La regeneración no es un premio otorgado o una respuesta de Dios a la fe de los que creen, tampoco es producto de obras de justicia que el hombre haga sino que es obrado por la gracia de Dios en los escogidos 'para que crean'. Es Dios quien abre el corazón de aquellos que escuchan el evangelio para que puedan recibir las palabras y el mensaje de salvación como en el caso de Lidia a quien Dios le abrió su corazón.
Hechos 16:14
Una de ellas, que se llamaba Lidia, adoraba a Dios. Era de la ciudad de Tiatira y vendía telas de púrpura. Mientras escuchaba, el Señor le abrió el corazón para que respondiera al mensaje de Pablo.
Un corazón 'cerrado' es sinónimo de un corazón 'no-regenerado' y por eso dificilmente entienda las cosas espirituales.  La Biblia describe los resultados de un corazón que está cerrado.  Hablando de los "idolatras" que hacen imagenes de metal y de madera, Dios dice que el corazón "cerrado" no tiene entendimiento espiritual:
Isaías 44  
17 y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi dios eres tú. 18 No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender. 19 No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol?
No está hablando de 'ojos' ni el 'corazón' físicos de la persona sino de su condición espiritual.  la ceguera espiritual es la descripción de una persona 'no-regenerada'; y así estaba Lidia.  Y aunque el texto dice que "adoraba a Dios", eso significa que era 'religiosa', una 'proselita' del Judaísmo, pero no era una mujer regenerada.  Para que ella pudiera recibir al Mesías que Pablo predicaba, Dios tuvo que hacer una operación en ella, la regeneración de su espíritu, y eso fue lo que hizo, abrió su corazón para que 'comprendiera' lo que Pablo decía y fue salva en aquel mismo día creyendo al evangelio.
La Biblia es muy clara que el hombre por sus propias fuerzas y en su condición natural no puede venir a Dios, no puede agradarle, ni tampoco quiere (Romanos 8:6-8). Todos los hombres sólo han buscado su bienestar y su propio camino y Dios tiene que abrir sus ojos espirituales y darles vida (regeneración) para que puedan creer.
Romanos 3:9-11
9 ¿Qué pues? ¿Somos mejores que ellos? En ninguna manera: porque ya hemos acusado á Judíos y á Gentiles, que todos están debajo de pecado. 10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque á Dios; 12 Todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno: 13 Sepulcro abierto es su garganta; Con sus lenguas tratan engañosamente; Veneno de áspides está debajo de sus labios; 14 Cuya boca está llena de maledicencia y de amargura; 15 Sus pies son ligeros á derramar sangre; 16 Quebrantamiento y desventura hay en sus caminos; 17 Y camino de paz no conocieron: 18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.
El 'Nuevo Nacimiento' espiritual del pecador es una forma alegórica de hacer referencia a este evento que ocurre en el interior de la persona que ha de ser salva. Se utiliza como tipo el acto del nacimiento natural de las personas. Y tal como en el área natural, los recién nacidos vienen a la vida sin tener ningún consentimiento o palabra al respecto, así también es en el ámbito espiritual. Cuando un bebé nace no lo hace porque el se propuso ser engendrado y nacer haciéndose a sí mismo una nueva criatura. El niño fue formado en el vientre de la madre no por decisión propia sino por decisión de sus padres. El niño fue engendrado sola y únicamente por decisión paternal. Fueron los padres quienes tomaron la decisión y la iniciativa en el proceso del Nuevo Nacimiento. Fueron ellos quienes decidieron traer una nueva criatura al mundo. Así mismo ocurre en el área espiritual, es Dios quien toma ese interés y esa iniciativa de traer un 'Nuevo Nacido' al mundo de los creyentes, es él quien lo engendra y es él quien le da vida y le hace una 'Nueva Criatura'.  
El Medio Utilizado para el Nuevo Nacimiento
Es cierto que Dios es Todopoderoso y no necesita 'herramientas' para hacer nada, sin embargo, El ha determinado que ha de obrar por 'medios'.  La manera o el medio por el cual Dios obra la regeneración en el pecador es por medio de la Palabra, o sea la predicación del evangelio.  Es la palabra de Dios la que 'con el poder del Espíritu Santo' puede obrar el cambio al corazón del hombre.  La palabra de Dios es poderosa (Rom. 1:16) para causar fe salvadora. Cristo mismo dijo “mis palabras son espíritu y son VIDA”.   Cuando el mensaje es predicado, la palabra de Dios trae VIDA al corazón es por eso es poderosa, porque vivífica los muertos. Por cierto, lo que hace la palabra es hacer ‘renacer’ al pecador:
Santiago 1:18

En el ejercicio de su voluntad,
El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.

1 Pedro 1:23

Pues
habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanence.
La Biblia es clara en cuanto a este punto y no muestra ambiguedades: La tarea de la Palabra ES DAR VIDA. Así es como la Palabra de la cruz salva, dando vida para que el que oye con oidos 'naturales' pueda escuchar con oidos 'espirituales', y eso lo hace Dios por gracia. Por eso dice Pablo: "NOS DIO VIDA cuando estabamos muertos en delitos y pecados." Anteriormente vimos que el no-regenerado es "sordo" espiritualmente hablando, por eso la Palabra de Dios 'abre el oído' de manera que el hombre pueda 'escuchar' con entendimiento.  La Biblia nos declara "17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios." (Romanos 10:17).  Es muy interesante que este pasaje tan utilizado por muchos dice que lo que causa la fe es POR "el oír", pero muchos no se dan cuenta que el oír viene "POR" medio de la Palabra de Dios.  Es decir, la palabra es la que trae el oír, o abre el oído - eso es regeneración - de nuevo repetimos, las palabras de Dios "son espíritu y VIDA".
La Biblia nos dice que Dios nos hizo renacer / resucitar POR LA PALABRA; Pero también nos damos cuenta en la Escritura que NO TODOS son renacidos por EL PODER DE la Palabra. Pablo a los Corintios, la Palabra de la cruz es locura a los que se pierden, sean judíos o sean griegos; PERO A LOS LLAMADOS de entre los judíos y los griegos, la predicación del Evangelio es poder de Dios. Otra vez, La PALABRA es suficientemente poderosa para salvar “A LOS QUE SON LLAMADOS.”
1 Corintios 1:24

mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios.
Pablo hace clara la diferencia, todos reciben el mensaje con sus oídos naturales, Y TODOS lo rechazan; MAS PARA LOS LLAMADOS (lo que indica que no todos son llamados), para estos y solamente para estos, la Palabra de Cristo es PODER!.
Sobre el poder de la palabra por medio del Espíritu Santo para 'dar vida' a los muertos podemos disfrutar del un relato similar al que mencionamos arriba acerca de Lazaro en el que apreciamos la profecía hecha en el libro de Ezequiel.  Dios lleva al profeta en una visión sobre la salvación de la casa de Israel lo cual es referente a nuestra era presente de la iglesia:
Ezequiel 37
 1 La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.  2 Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.  3 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.   4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.  5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.  6 Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.  7 Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.   8 Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.  9 Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. 10 Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies;  un ejército grande en extremo.  11 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos. 12 Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. 13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. 14 Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.
¿Puede el hombre creer al evangelio por su sola voluntad?
Quizás usted sigue pensando todavía que el hombre aunque este muerto en pecados, aun así puede  creer al evangelio por su libre albedrío. Bueno lo cierto es que el hombre puede creer pero no de una manera que le salva. Eso se conoce como 'fe salvadora’. La 'fe salvadora' implica no solamente un 'acto' de un momento o temporada sino una continua fidelidad y confianza hacia Dios en base a lo comprendido por el evangelio.  El hombre puede tener fe momentánea y emotiva, eso es cierto.  La Biblia dice que aun “los demonios creen...,” pero el hombre no puede tener 'fe salvadora' permanente, por esa razón necesita ser regenerado para que pueda creer verdaderamente en Dios y ser salvo. Si el hombre pudiera tener 'fe salvadora' de sí mismo, entonces significaría que tiene capacidad de entender las cosas espirituales y por lo tanto el "Nuevo Nacimiento' sería innecesario. Pero Jesús dijo:
Juan 5
21 Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.
Juan 6
43 Y Jesús respondió, y díjoles: No murmuréis entre vosotros. 44 Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. 45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.
Si nadie puede venir a Cristo si el Padre no le trae, entonces vemos que es necesaria la intervención divina en la obra de salvación para que el hombre pueda venir (creer) a Cristo. Pero además de decláranos que para el hombre natural las cosas de Dios "son locura", la Biblia nos enseña que el hombre, en su estado carnal, "no puede ni quiere buscar a Dios":
Romanos 8
5 Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu. 6 Porque la intención de la carne es muerte; mas la intención del espíritu, vida y paz: 7 Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede. 8 Así que, los que están en la carne no pueden agradar á Dios.  
Pablo deja muy claro que "los que están en la carne no pueden agradar a Dios"; ¿Y cómo se agrada a Dios? La Biblia dice que "sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:6); así que el hombre carnal (en la carne) no puede agradar a Dios porque no puede tener fe.  Los que están en la carne no se "sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede".  Al hombre que está en la carne no le interesan las cosas espirituales y por lo tanto no tiene fe salvadora, además de esto, " la fe es fruto del espíritu" (Gálatas 5:23), ¿Cómo es posible que una persona sin el Espíritu tenga algún fruto del Espíritu? La Biblia nos dice que  de por sí " la fe y el creer son don de Dios" (Efesios 2:8; Fil. 1:29).    
El Ordo Salutis
El 'Ordo Salutis' se refiere al órden en que ocurren los eventos de la salvación en la persona.  Jesús dijo a Nicodemo que nadie puede 'ver' o 'entrar' al reino de Dios si primero no nace de nuevo. Anteriormente vimos como Lazaro fue 'resucitado' antes que pudiese 'venir a Cristo' respondiendo su llamado.  Dijimos que era un cuadro espritual donde se simbolizaba la salvación.   Pablo nos trae este simbolismo a la realidad cuando nos relata su conversión y llamado a predicar el evangelio:
Hechos 26
15 Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.  16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, 17 librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, 18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.
En este relato Pablo nos presenta el 'órden de la salvación' de la siguiente manera:
  1. (Evagelismo) - Pablo es 'eviado' a predicar la Palabra 
  2. (Regeneración) - Por medio de la predicación se abren los ojos 
  3. (Conversión) - Las personas se dan cuenta de su condición y se apartan del pecado 
  4. (Fe/ creer) - Las personas se tornan a Dios y le reciben 
  5. (Justificación) - Reciben perdón de pecados 
  6. (Adopción) - Son admitidos al grupo de creyentes, los santificados 
  7. (Glorificación) Finalmente recibirán la 'herencia' juntamente 
Así es como Dios hace las cosas.  En un órden perfecto e innagable de manera que para que las personas puedan convertirse y creer al evangelio, PRIMERO deben ser abiertos sus ojos por medio de la Palabra de Dios y LUEGO de recibir entendimiento divino se convierten a Dios y tienen fe para perdón de pecados.
Los Beneficios del Nuevo Nacimiento  
Además de ser capacitado para 'ver', 'entrar', 'entender' y 'creer' en el Reino de Dios el Nuevo Nacimiento trae un sinnúmero de grandes bendiciones al creyente.  
Es Hijo de Dios…
La Biblia nos dice que a causa del Nuevo Nacimiento, el pecador recibe 'potestad' para ser hecho 'hijo de Dios':
Juan 1
11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre: 13 Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.
Los que 'le reciben' son los que 'creen en su nombre' estos son los mismos que 'no son engendrados de sangre ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios', por eso es que le reciben y creen en su nombre. A estos son los que les fue dado potestad de ser hechos 'Hijos de Dios'. Esta clasificación de Hijos de Dios es muy distinta a la clasificación global que tienen todos los hombres como hijos de Dios. Todas las criaturas, podemos decir son 'hijos de Dios' en un sentido amplio y global pues por ser hechos, en este caso los hombres, a imagen de Dios, tienen características que le hacen Hijos de Dios y están relacionados los unos con los otros.
Existen por lo menos " cinco" clasificaciones para la frase 'hijo de Dios':  
La Primera es la más especial y es atribuida a la relación única de Cristo con Dios como teniendo la misma naturaleza, como siendo igual a Dios Padre, siendo Señor, dueño, heredero y teniendo preeminencia sobre todo y en todo.
 La Segunda es por 'creación' y esta encierra todo lo creado en el mundo espiritual, incluyendo a Satanás.  
La Tercera es por creación a la imagen de Dios de todos los habitantes de la tierra de todas las épocas.  
La Cuarta es por elección y ésta incluye todos aquellos que son escogidos por Dios para salvación.  También se refiere como 'Pueblo de Dios' a aquellas personas que aun no han conocido 'experimentalmente' el evangelio, sino que lo harán en un futuro. Los no escogidos no entran en esta clasificación por lo tanto en este aspecto son 'hijos del diablo'.  
La Quinta es por conocimiento directo de Dios al momento de la Salvación ó conversión.  
Así que entre todos los hijos de Dios "por creación" existen otros hijos de Dios "por elección y previo conocimiento de Dios" de entre todas las naciones del mundo. Estos hijos de Dios en este estado, antes de su conversión ó salvación son llamados también "pueblo de Dios". Es decir son hijos de Dios desde el punto de vista creativo (amplio) y también lo son desde el punto de vista de propósito divino (elección), pero no desde el punto de vista directo (regeneración/ conversión) el cual se refiere a la relación consciente y real del hombre con Dios. Es a este tipo de relación a la que se refiere la Biblia en Juan 1:11-12 cuando dice que 'se les dio potestad de ser hechos hijos de Dios'. Esta hablando o haciendo referencia al sentido estricto de 'relación subjetiva y experimental con Dios' estos son los 'hijos de Dios' (creados y escogidos) que llegan a convertirse en 'hijos de Dios' (salvados) por medio de una relación definida y consciente, veamos la siguiente cita como ejemplo.
Juan 11
49 Y Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; 50 Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación se pierda.51 Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación:52 Y no solamente por aquella nación, mas también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.
Los que habían de ser juntados en uno eran los hijos de Dios, los escogidos, y son estos los que creen en su nombre una vez el mensaje de Cristo es predicado. Son estos a los que les es dada potestad de ser hechos hijos de Dios.
Romanos 9
26 Y será, que en el lugar donde les fué dicho: Vosotros no sois pueblo mío: Allí serán llamados hijos del Dios viviente.
Así que la regeneración nos da el beneficio de convertirnos en 'hijos de Dios' teniendo una relación directa con él y pasando a ser participes de todas sus promesas.
Romanos 8
16 Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios. 17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo; si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
Efesios 2
19 Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios,
El Nuevo Nacido ha pasado a formar parte de la familia de Dios. Antes aunque en el sentido amplio era hijo, no era parte de la familia de Dios. Ahora después de su Regeneración ha pasado a formar parte de la familia de Dios por medio de la cruz de Cristo.
Es Vencedor…  
El 'Nuevo Nacimiento', también nos da la bendición de ser vencedores…
1 Juan 5:4 
 
porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.
Esta es una declaración bíblica que no podemos pasar por alto. Pues la razón por la que somos vencedores, según el texto bíblico es porque hemos sido "nacidos de Dios". En el mundo tendremos aflicción, pruebas, tentaciones, dificultades y adversidades de todo tipo ya sean espirituales o físicas, y nuestra victoria está garantizada. Nótese que dice, lo que es nacido de Dios "vence"; no dice "puede vencer". Esta verdad también está presentada en Romanos respecto a los que son 'amados de Dios'.
Romanos 8
36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: Somos estimados como ovejas de matadero. 37 Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
La única razón por la que fuimos 'Nacidos de Nuevo' en primer lugar, fue porque Dios en su soberanía y en su amor nos escogió para salvación desde antes de la fundación del mundo. Así que el 'Nuevo Nacimiento' es resultado directo del amor incondicional y eterno de Dios por nosotros.  
No peca…  
Una de las características que distinguen al 'regenerado' es que a causa de su relación con Dios, este no peca, no puede pecar pues su naturaleza no es humana sino espiritual. ¿Que estamos diciendo? Lo que declara la Biblia, que “lo que es nacido de la carne, carne es”, pero “lo que es nacido del Espíritu espíritu es”:  
Juan 3  
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. 8 El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.  
Cuando alguien nace por orden carnal, es carne. La semilla (semen) de su padre carnal está en él y le hace un ser carnal y pecador y como tal se comporta y como tal funciona; está sujeto a los principios de esa naturaleza carnal y pecaminosa, pero Dios no es de este orden carnal, Dios no peca ni hay pecado en él.
El 'Nuevo Nacimiento' trae una nueva naturaleza a los hijos de Dios, les hace participes de la naturaleza divina. Dios no peca. El que es nacido de Dios es un ser espiritual y la semilla de Dios está en él.
2 Pedro 1
3 Como todas las cosas que pertenecen á la vida y á la piedad nos sean dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud: 4 Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia.
1 Juan 3:9
 
Ninguno que haya nacido de Dios practica el pecado, porque la semilla de Dios permanece en él; no puede practicar el pecado,* porque ha nacido de Dios.  
Esto no significa que el cristiano nacido de nuevo no peca físicamente, lo que significa es que el  pecado no está en el pues la semilla sin pecado de Dios que es ¡Cristo!, permanece en él; y no puede pecar.
Hebreos 9:26
Si así fuera, Cristo habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Al contrario, ahora, al final de los tiempos, se ha presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo.
1 Pedro 4:1
Por tanto, ya que Cristo sufrió en el cuerpo, asuman también ustedes la misma actitud; porque el que ha sufrido en el cuerpo ha roto con el pecado
¿Cómo ha sido quitado de en medio el pecado? Ha sido por medio de la muerte de Cristo. Ya no tenemos problema con el pecado pues no puede hacer daño eterno al creyente 'Nacido de Nuevo'. El Cristiano Regenerado ha tomado parte con la muerte y la resurrección de Cristo y por lo tanto está muerto al pecado…
Efesios 2
5 nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!
Romanos 6
1 ¿PUES qué diremos? ¿Perseveraremos en pecado para que la gracia crezca? 2 En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte?
Romanos 6
11 De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.
Esa es la maravilla del 'Nuevo Nacimiento' o 'Regeneración'. Antes estábamos 'muertos en pecados' pero ahora estamos 'muertos al pecado'.  ¡Existe una gran diferencia! Ya el pecado no puede enseñorearse de nosotros y matarnos espiritualmente.
Romanos 6
14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
Gloria damos al padre que nos ha dado vida nueva y nos ha hecho muertos al pecado. No significa que el cristiano no tenga que preocuparse por el pecado en su vida y separarse de la conducta antigua y vivir como es digno de un creyente, sino que el pecado no tiene potestad alguna para matar al creyente 'nacido de nuevo' espiritualmente, esta vida nueva que ha recibido por medio del Nuevo Nacimiento es 'eterna' no se acaba y por lo tanto 'no puede ser matada' por el pecado.
Está protegido por Dios…
Por último el 'Nuevo Nacido' le pertenece a Dios y por eso es El mismo quien le protege y le libra del maligno.
1 Juan 5:18
Sabemos que el que ha nacido de Dios no está en pecado: Jesucristo, que nació de Dios, lo protege, y el maligno no llega a tocarlo.
Dios no permite que el maligno le toque. Ese es el cumplimento de la oración modelo que dice "no me dejes caer en tentación y líbranos del maligno'. Dios cuida efectivamente a los que han "Nacido de Dios" pues Cristo mismo le protege y le cuida del mundo y del diablo.
Juan 17
14 Yo les he entregado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno. 16 Ellos no son del mundo, como tampoco lo soy yo.
No es sorpresa que los Nacidos de Nuevo sean guardados del maligno por Dios, no lo es. Esa es precisamente la firme contestación del Padre a la oración que hizo nuestro Señor al Padre: 'No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno.'

¿Cómo saber si soy Regenerado?
La manera de saber si somos 'Regenerados' o no es por medio de nuestro fruto. Existe una manera de saber si hemos sido regenerados, esta manera es por medio de la revelación bíblica dada en la Palabra. Creo que para saberlo tenemos que hacernos ciertas preguntas. La Biblia dice:
Romanos 8:16
Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
El mismo Espíritu de Dios nos testifica de que somos hijos de Dios. ¿Pero como es este testimonio? ¿Cómo nos testifica? Este testimonio no es una experiencia especial y mística ni tampoco es un cosquilleo que sentimos en cierto momento dado. Tampoco es algo de lo cual no podemos estar seguros. Este testimonio es por medio de la confirmación de la Palabra de Dios en nosotros y de la convicción del Espíritu en nuestras vidas.
¿Amo y Temo a Dios sobre todas las cosas?
Amor a Dios:
El 'Nacido de Nuevo' siente amor y devoción sin división hacia Dios y todo lo que el representa. La Biblia dice que la razón por la que nosotros amamos a Dios es porque él nos amó primero. De esta manera tenemos 'testimonio' de que Dios nos ha hecho renacer pues el nos mueve a amarle.
1 Juan 4
10 En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado á Dios, sino que él nos amó á nosotros, y ha enviado á su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
¿Que hace una persona que ama a Dios? Bueno aquellos que han estado enamorados alguna vez saben que uno desea pasar el mas tiempo posible con la persona que ama, pasa tiempo conversando con ella o con él. Pasa tiempo queriéndole conocer mas y mejor y desea que la relación crezca; y no hace nada que pueda ofenderle. Piensa en todo momento sobre esa persona y no puede esperar el día para verle cara a cara.
El mismo fenómeno ocurre en la relación con Dios. El que ha nacido de nuevo siente deseo de conocer a Dios mas y mejor. Quiere pasar tiempo comunicándose con él en oración. Trata de saber como es y lo que piensa por medio de la lectura de la Palabra. Crece en su relación con Dios, a todos le habla de esta bella relación que tiene y del gran amor que ha encontrado y desea que otros también le conozcan y no puede esperar que llegue el día para verlo cara a cara pero mientras ese día llega, no hace nada que pueda ofenderle por eso se separa del mundo y se guarda en santidad para Él. ¡Eso es amar a Dios!
Efesios 4
15 Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, a saber, Cristo;
1 Juan 2
15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
1 Juan 5
3 Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son penosos.
Temor a Dios:
El 'Nacido de Nuevo' no solo Ama a Dios sino que ¡le teme! El 'Nacido de Nuevo' reconoce que Dios es todopoderoso, que es juez y es celoso, Dios no comparte su gloria con nadie. El creyente necesita tener siempre presente la naturaleza de Dios y 'temerle'. Algunos dicen que este 'temor' no es miedo sino 'respeto'.
Hechos 9
31 Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.
Pablo, hablando de los pecadores dice…
Romanos 3
17 Y camino de paz no conocieron: 18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.
Y a los creyentes dice:
2 Corintios 5
11 Estando pues poseídos del temor del Señor, persuadimos á los hombres, mas á Dios somos manifiestos; y espero que también en vuestras conciencias somos manifiestos.
2 Corintios 7
1 ASI que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de
espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios.
Efesios 5
21 Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.
Filipenses 2
12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor;
Hebreos 12
28 Así que, tomando el reino inmóvil, vamos á Dios agradándole con temor y reverencia;
¿Procuro dar toda gloria a Dios?
El 'Nacido de Nuevo' ha despreciado al mundo y sus ofertas, a puesto a Dios en primer lugar, se ha negado a sí mismo, ha dejado todo por seguir a Cristo y darle gloria. El 'Nacido de Nuevo' busca la gloria de Dios y no la suya. Como Juan el Bautista dice: "es necesario que yo mengue para que Cristo crezca".
2 Corintios
5 Porque no nos predicamos á nosotros mismos, sino á Jesucristo, el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesús. 6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. 7 Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros:
Es a Dios quien deseamos dar gloria y todo lo que sea para la gloria de Dios, eso hacemos. No andamos hablando a la ligera ni pretendiendo tener conocimiento que no nos ha sido dado. Cuando Dios habla, hablamos y cuando Dios calla, callamos.
¿Amo a mi prójimo (pecador o creyente) como a mí mismo?
"En esto conoceréis que sois mis discípulos, que se aman los unos a los otros". Esa fue la prueba de Jesús. Nadie que no ame a Dios por encima de todas las cosas, puede amar a su prójimo como a sí mismo. El hombre natural no tiene el amor de Dios y por ende tampoco puede amar a su prójimo como a si mismo. Todo ha de pasar pero el 'amor' permanece para siempre. Esta característica de amor incondicional es el que distingue al Nacido de Nuevo.
2 Juan 1
5 Y ahora, hermanos, les ruego que nos amemos los unos a los otros. Y no es que les* esté escribiendo un mandamiento nuevo sino el que hemos tenido desde el principio. 6 En esto consiste el amor: en que pongamos en práctica sus mandamientos. Y éste es el mandamiento: que vivan en este amor, tal como ustedes lo han escuchado desde el principio.
¿Amo a los otros Cristianos?
El amor es demostrado en primer lugar hacia aquellos que forman parte de la familia de Dios, a los creyentes. Es este amor el que le motiva a funcionar dentro de la iglesia, no juzgando a su hermano sino corrigiendo los errores y cubriendo las faltas solo con el amor que ama al prójimo como a sí mismo. El amor del Nuevo Nacido es como el amor de Cristo "haya pues en vosotros el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús…" es humilde y sumiso. Solamente cuando amamos como Cristo, nos podemos hacer sumisos los unos a los otros.
2 Corintios 2
11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados á muerte por Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal. 12 De manera que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida.
1 Juan 3
17 Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él?
Amo a los pecadores:
El creyente Nacido de Nuevo ama a los pecadores y sufre por ellos. Desea que todos vengan al conocimiento de Cristo. Ese sentir viene a causa de que sus sentidos espirituales han sido despertados para conocer la realidad de lo que es estar en comunión con Dios.
1 Pedro 2
9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas á su luz admirable.
2 Timoteo 2
10 Por tanto, todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos también consigan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.
¿Siento repulsión por el pecado?
Una de las indicaciones más importante del 'Nuevo Nacido' es su forma de ver el pecado. No en una forma moralista como algo simplemente inmoral y feo que va en contra de las leyes éticas de conducta decente sino como un asalto a la pureza de Dios.
¿El pecado en general?
Tiene que ver con perspectiva, muchas personas viven vidas limpias o puras a causa de tener un alto nivel de conducta y aunque eso está bien, no significa que sea fruto del Nuevo Nacimiento. La persona 'Regenerada' ve el pecado como más que la violación de una ley moral ó un delito sino que lo ve como un ataque en contra la persona de Dios. La persona 'Regenerada' ve el pecado como tal como un ataque a la santidad divina. El pecado le repugna y lucha en contra del. El pecado no da gloria a Dios pero enciende su ira. Las personas pueden ser 'reformadas' para dejar ciertos tipos de conducta pecaminosa pero no es hasta que son 'regeneradas' que pueden dar gloria a Dios con su conducta. Esa es la motivación del 'Nacido de Nuevo', la gloria de Dios y el agradecimiento por su obra en él…
Tito 3
1 AMONÉSTALES que se sujeten á los príncipes y potestades, que obedezcan, que estén prontos á toda buena obra. 2 Que á nadie infamen, que no sean pendencieros, sino modestos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. 3 Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros. 4 Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; 6 El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7 Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna. 8 Palabra fiel, y estas cosas quiero que afirmes, para que los que creen á Dios procuren gobernarse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles á los hombres.
¿El pecado personal?
El Regenerado no solo se encuentra indignado con el pecado en la sociedad y en las otras personas sino que este se encuentra en una creciente lucha contra el pecado en su cuerpo. No mira la paja del ojo ajeno sino que se preocupa por la viga en su propio ojo (Mateo 7:1.). El pecado en su cuerpo le hace sentir incomodo y se encuentra que cada vez se haya pecando mas de lo que desea. Es esa lucha contra el pecado personal la que le mueve a la santidad de vida y a descansar en Dios.
Romanos 7
14 Sabemos, en efecto, que la ley es espiritual. Pero yo soy meramente humano, y estoy vendido como esclavo al pecado. 15 No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. 16 Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la ley es buena; 17 pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo sino el pecado que habita en mí. 18 Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. 19 De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí. 21 Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. 22 Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; 23 pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. 24 ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? 25 ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! En conclusión, con la mente yo mismo me someto a la ley de Dios, pero mi naturaleza pecaminosa está sujeta a la ley del pecado.
El 'Nacido de Nuevo' se ha arrepentido de sus pecados. Es importante reconocer que sin 'arrepentimiento de pecados' no hay salvación…
Romanos 2
4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y sigues ignorando que su benignidad te guía á arrepentimiento? 5 Mas por tu dureza, y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la manifestación del justo juicio de Dios; 6 El cual pagará á cada uno conforme á sus obras:
Apocalipsis 2
4 Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. 5 Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto á ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
… Es imposible ser salvos y no arrepentirnos de nuestros pecados, pasados y presentes.
¿Soy guiado por el Espíritu de Dios y "creo", "soy obediente" y "me someto" a la Palabra?
Guiado por el Espíritu…
Solo los que han Nacido de Nuevo pueden ser guiados por el Espíritu. Dios es el Espíritu que mora dentro de ellos y les mueve a la obediencia.
Romanos 8:14
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
Cuando una persona no recibe la Palabra así como está escrita, cuando no es obediente a esta sino que busca racionalizarla y acomodarla a su propio precepto podemos saber que NO ha Nacido de Nuevo. Si el Espíritu de Dios está en la persona, esta será guiada a la verdad y aceptará esta verdad. Si la Biblia dice que el cielo es rojo, así el Nacido de Nuevo lo cree y lo predica. Si la Biblia declara algo que va en contra de las costumbres, las tradiciones, las perspectivas humanas y los deseos y teorías carnales, el Nacido de Nuevo, se somete 'alegremente', acepta y predica la declaración de la Escritura.
Lo más importante para Dios es la "obediencia". Si alguien piensa ser creyente 'Nacido de Nuevo' y no se somete a la revelación de la Palabra es 'desobediente' y es mentiroso…
1 Samuel 15
22 Y Samuel dijo: ¿Tiene Jehová tanto contentamiento con los holocaustos y víctimas, como en obedecer á las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atención que el sebo de los carneros:
1 Juan 2
3 ¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? Si obedecemos sus mandamientos. 4 El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él;
1 Juan 5
1 TODO aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios: y cualquiera que ama al que ha engendrado, ama también al que es nacido de él. 2 En esto conocemos que amamos á los hijos de Dios, cuando amamos á Dios, y guardamos sus mandamientos. 3 Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son penosos.
Espero que usted se pueda identificar con estos principios que identifican un verdadero 'Nacido de Nuevo', ó si no, que al menos sienta el deseo de identificarse con ellos. Si es así usted se identifica con los salvados, a pasado de muerte a vida y está en camino a la glorificación eterna.  
¿Qué hacer Entonces?  
Si usted se ha identificado como un Nacido de Nuevo, entonces tiene una tarea muy importante por delante. Si usted ha entendido él mensaje de este articulo se dará cuenta que él hombre sin Dios se encuentra en una situación desesperante. No tiene posibilidad alguna de salvación de por sí mismo aparte de la obra regeneradora del Espíritu Santo en su vida. La única manera que su vecino inconverso, su compañero(a) de trabajo que no conoce a Dios, los pecadores que andan por las calles pueden ser "revividos" y ser salvos es por medio de la predicación del Evangelio. Él apóstol Pablo estaba convencido de que por medio de la "locura de la predicación" a Dios le había placido salvar las personas.
Romanos  1:16
Porque no me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios para salvación…
Nosotros somos salvos hoy porque alguien nos predicó él Evangelio ayer. Si usted y yo no predicamos, aquellos que no tienen salvación nunca llegarán a tener vida espiritual. Nuestra responsabilidad es grande y de suma importancia y espero que usted se sienta motivado cada vez mas a predicar él Evangelio de Salvación a todos aquellos que la necesitan. Sepa que usted no está sólo en esta empresa. Jesús le acompaña por medio del Espíritu Santo, es él quién regenera al pecador, nosotros sólo debemos de predicar él mensaje y Dios se encargará de abrir él corazón del pecador para que este lo reciba. Jesús dijo que no nos dejaría ni un sólo momento en la tarea de predicar él Evangelio, él dijo que él estaría con nosotros en esta tarea hasta él fin del mundo.
Ahora, si usted no se siente identificado con los "Nacidos de Nuevo" pero quiere serlo es señal de que Dios ya está trabajando en su vida. No se desespere,  busque siempre escuchar la predicación del Evangelio.  Sólo en él Evangelio hay poder para salvar su vida de la condenación eterna. Escuche la palabra de Dios predicada, lea artículos (tratados) que predican él evangelio, asista a una iglesia basada en la Biblia y donde se predique él mensaje de Dios. Pero mientras hace eso, usted puede ser salvo en este mismo momento, sepa que Jesucristo murió por los pecadores. Si usted reconoce que ha pecado y está lejos de una relación con Dios, destituido de su gloria, entonces arrepiéntase de sus pecados y confiéselos a Dios en este mismo momento, sepa que sólo a través de Jesucristo hay esperanza para usted. Crea de todo corazón que la sangre de Jesucristo tiene poder para limpiarle de todo pecado. Si ha hecho esto, escríbanos y déjenos saber de su decisión de servir a Cristo. Comience a leer la Biblia y a mantener una comunicación con Dios por medio de la oración. Aléjese del pecado y camina una vida limpia con fe en que Cristo le ayudará y confiese "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13).
Espero que con este estudio tenga un entendimiento mas profundo y bíblico acerca de la doctrina tan importante de la 'Regeneración' ó 'Nuevo Nacimiento'. Como ha visto, tenemos que el acto relacionado al Nuevo Nacimiento y todas las bendiciones que ello trae al hombre es obra maravillosa total y completa de Dios. Al él sea toda la Gloria, Amen.

Gálatas 6
15 Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.

sábado, 6 de septiembre de 2014

PEDRO Y PABLO




Una suerte realmente extraña —dijo Renán— ha querido que la desaparición de estos dos hombres (Pedro y Pablo) quedara envuelta en el misterio." Luego, reconociendo el valor histórico de los libros del Nuevo Testamento, agrega: "A fines del cautiverio de Pablo, los Hechos de los Apóstoles y las Epístolas nos faltan a la vez. Caemos repentinamente en una noche profunda, que contrasta singularmente con la claridad histórica de los diez años precedentes."
Conybeare y Howson, con su obra monumental e insuperable sobre la Vida y Epístolas de San Pablo, serán nuestros guías a través de las tinieblas que rodean a esta época de la vida del apóstol.
Recordemos que los Hechos terminan dejando al apóstol preso en el pretorio de Roma, viviendo, sin embargo, con relativa libertad en la casa que tenía alquilada, donde quedó dos años recibiendo a los que acudían a él.
La vida de Pablo no termina ahí. ¿Qué siguió después? El testimonio de más valor que existe es el de Clemente de Roma, que se supone fue discípulo de Pablo y ser el mismo que figura en Fil. 4:3. Este, escribiendo desde Roma a Corinto, dice que Pablo predicó el evangelio "en Oriente y Occidente" y que "instruyó a todo el mundo", es decir, al Imperio Romano, y que "fue hasta la extremidad de Occidente'', antes de su martirio. "Extremidad de Occidente", no puede significar otra cosa sino España, y en esto vemos el cumplimiento de los anhelos que expresa Pablo cuando escribe a los Romanos (Cap. 15:24-28).
El Canon de Muratorí, un documento perteneciente al año 170, habla también del viaje de Pablo a España.
Eusebio dice: "Después de defenderse con éxito, se admite por todos, que el apóstol fue otra vez a proclamar el evangelio, y después vino a Roma, por segunda vez, y sufrió el martirio bajo Nerón."
De modo que lo que sigue al relato en los Hechos es el juicio de Pablo ante Nerón. Sabía que su vida no estaba en las manos de este tirano, que su Señor lo cuidaba desde el cielo y que no lo dejaría hasta que hubiese cumplido su carrera. Por otra parte para él "morir es ganancia", y el semidiós ante quien comparecía era sólo uno de "los príncipes de este siglo que se deshacen." Pero como no hallaron en él crimen, fue absuelto y puesto en libertad.
Hay que recordar que este juicio tuvo lugar a principios del año 63, antes que estallara la gran persecución del año 64, que siguió al incendio de Roma.
Al ser puesto en libertad, no fue luego a España, como sería fácil suponer. El cuidado de las iglesias le llamaba al Oriente. Hizo un viaje por el Asia Menor, de acuerdo con los deseos expresados desde su prisión, en la Epístola a Filipenses, cap. 2:24 y en Filemón 22,
Después de cumplir con esta misión para con las iglesias, pudo pensar en efectuar el tan anhelado viaje a la Península Ibérica. No es probable que haya pasado por Roma, porque en ese tiempo Nerón, como un león rugiente, perseguía a los santos. Es lo más probable que en Oriente se haya embarcado para Massilla (la Marsella moderna), y de Massilla a España, llegando el año 64.
Después de permanecer unos dos años en España, Pablo volvió a Efeso donde tuvo que ver con dolor que se habían cumplido sus predicciones a los ancianos de aquella iglesia. Los lobos rapaces que no perdonaban el rebaño se habían levantado por todas partes, y la siembra de la cizaña había seguido a la de la buena simiente. Siempre viajaba, a pesar de su edad ya avanzada, y parece que en Nicópolis fue prendido, encarcelado y conducido a Roma.
En esta segunda prisión, Pablo se encuentra en condiciones más desfavorables que cuando fue preso a Roma la primera vez. La iglesia en esa ciudad estaba desolada por la persecución. Cualquiera podía impunemente maltratar a un cristiano. Cinco años antes predicaba en su prisión y recibía a los judíos influyentes de Roma, pero ahora se halla en "las prisiones a modo de malhechor." Era peligroso declararse cristiano y difícil hallarlo entre la multitud de presidiario?. Onesíforo, el que no se avergonzó de la cadena de Pablo (2 Tim. 1:16), tuvo que buscarlo "solícitamente" para poder hallarlo.
No sabemos qué clase de cargos hacían a Pablo, pero en esos días, bajo Nerón, se requería muy poca cosa para condenar a un cristiano a muerte, mayormente si se trataba de uno de los más prominentes. Bastaba acusarle de propagar entre los reñía­nos una religión no reconocida por el estado (religio nova et illicita) para que la sentencia de muerte cayese despiadadamente. Los judíos prominentes de Jerusalén no pudieron con­seguir que Pablo fuese condenado en su primer juicio, pero ahora cualquier delator podría haberlo logrado. Esta vez no tenía que comparecer delante de Nerón mismo, sino delante del prefecto (Praefectus Urbis). Sabemos algo del juicio, por lo que Pablo mismo escribió a Timoteo (2ª Tim. 4:16, 17). En esa hora de peligro faltó el hermano, faltó el amigo, faltaron todos. Pero el mejor intercesor y abogado estuvo a su lado dándole fuerzas para llevar la cruz hasta el fin de la carrera. De la frase "todos los gentiles la oyesen" se ha inferido que habló ante una gran multitud, y que su juicio tuvo lugar en el Foro. El tribunal no falló en esa ocasión y Pablo fue de nuevo a la cárcel. Fue en­tonces cuando escribió la Segunda Epístola a Timoteo. No esperaba ser absuelto, como lo esperaba y lo fue en su causa anterior. Sabía que la sentencia pronunciando la pena capital era inevitable y la veía venir con toda serenidad, porque estaba pronto a recibir todo lo que su Señor le mandase. Sabía que sólo saldría de la prisión para ir al encuentro de la muerte Entonces escribió a Timoteo estas palabras de triunfante esperanza, que han encendido los corazones de millares de mártires en la hora dura de la prueba.
En medio de las pruebas tenía un hermano fiel que estaba a su lado y le era de gran consuelo. Era el "médico amado", Lucas, su viejo compañero.
Parece que, viendo que el proceso seguía su marcha muy lentamente, esperaba quedar algún tiempo con vida. Por eso pide a Timoteo, su hijo espiritual, que le traiga el capote, los libros, y mayormente los pergaminos.
Pide a Timoteo que procure venir presto a él. Este deseo es el último que expresó el apóstol en sus escritos. Hay algunos indicios que permiten suponer que el viejo Pablo pudo ver y abrazar a su querido Timoteo antes de morir.
La sentencia de muerte fue pronunciada. La ciudadanía romana le libró de una muerte ignominiosa y de la tortura, tan fácilmente aplicada a los cristianos que morían por su fe Fue decapitado fuera de las puertas de la ciudad, en la vía de Ostia, donde existe una pirámide de aquella época, único testigo de la muerte de Pablo. Sus hermanos en la fe tomaron el cadáver que se supone fue sepultado en las catacumbas.
Así murió Pablo, apóstol y mártir, dejando a la cristiandad el precioso legado de sus trabajos apostólicos, de su intenso amor a la causa del Señor, y el ejemplo de una vida consagrada a la misión que le fue confiada. Entre los grandes testigos del Señor ocupará siempre el primer lugar.
Últimos días de San Pedro.
Muy poco se sabe sobre los últimos días de este noble após­tol que desempeñó una parte tan importante entre los doce, y que tan gloriosamente actuó en los primeros días de la iglesia de Jerusalén.
Si recordamos que a él le fue encomendada la predicación del evangelio a los judíos, no está fuera de lugar suponer que se dedicó a viajar para llevar el divino mensaje a los israelitas esparcidos por todo el mundo.
Descartada como leyenda la infundada tradición de los veinticinco años de residencia en Roma, surge la pregunta: ¿qué hizo Pedro, y dónde estuvo todo el tiempo que transcurre entre los últimos datos que de él tenemos en el libro de los Hechos, y su muerte? La mejor respuesta a esa pregunta la tenemos en su Primera Epístola. En el último capítulo leemos la siguiente salutación: "La iglesia que está en Babilonia, juntamente con vosotros os saluda." De ahí se desprende que Pedro se hallaba en la Mesopotamia, donde residían numerosos israelitas, a los cuales seguramente él estaba evangelizando, sin dejar por eso de hacer la misma cosa entre los gentiles de esa región. Los romanistas, en su desesperación por demostrar que Pedro estaba en Roma, dan al nombre de Babilonia un sentido simbólico, sosteniendo que significa Roma. En el Apocalipsis es evidente que Babilonia es el nombre con que se designa la ciudad de los Césares, pero es del todo contrario a una sana regla de interpretación, querer ver símbolos en unas sencillas palabras de salutación fraternal.
En la misma Epístola vemos también que ésta fue dirigida "a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia". Como no es lógico suponer que se dirija una carta de esta índole a personas o agrupaciones desconocidas, es también lógico admitir que Pedro haya trabajado en esas regiones durante el período que nos ocupa.
Tocante a su muerte, todo conduce a suponer que murió crucificado. Una semiprueba la tenemos en el evangelio según San Juan. Ahí leemos estas palabras que el Señor dirigió a Pedro.
Pero iba a "glorificar a Dios" por medio de la muerte, es decir, iba a sufrir el martirio. Vemos que iba a "extender sus manos1'. Los romanos acostumbraban, dicen autores antiguos y modernos, hacer que los condenados a la crucifixión llevasen por el camino una especie de yugo atado a los brazos extendidos, para representar por medio de esta postura la clase de suplicio que iban a sufrir.
El testimonio de varios autores de los tiempos primitivos: Tertuliano, Orígenes, Eusebio, agrega más pruebas a la creencia que prevalecía, en los primeros siglos, de que Pedro murió crucificado, y era también admitido que a pedido suyo lo fue con la cabeza hacia el suelo.
Jacobo.
La iglesia de Jerusalén seguía prosperando bajo la dirección y pastorado de Jacobo. ¿Quién es este Jacobo que desempeña un papel tan importante en esta iglesia? No hay que confundirlo con ninguno de los dos apóstoles de este nombre: Jacobo hijo de Zebedeo, ni Jacobo hijo de Alfeo (Mateo 10:2, 3). Se trata de Jacobo "el hermano del Señor" (Gal. 1:19) autor de la Epístola de Santiago. Hay que tener presente que Santiago y Jacobo es un mismo nombre.
Jacobo, el hermano del Señor, no figura entre los discípulos sino después de la resurrección de Cristo. Es probable que haya sido uno de los que no querían creer en la misión mesiánica de Jesús (Juan 7:5), pero que vencido por la realidad de la resurrección (13 Cor. 15:7) no pudo menos que convertirse y entrar a actuar con los discípulos.
Pronto ocupa un lugar prominente entre los hermanos y los apóstoles. Su nombre es mencionado por Pedro al salir de la cárcel: "Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos." (He­chos 12:17.) Pablo, al hablar de las columnas de la iglesia de Jerusalén, lo nombra antes que a Pedro y Juan (Gal. 2:9). En la conferencia de Jerusalén (Hechos 15) también toma parte activa, y muchos suponen que fue el que presidió la reunión. Cuando Pablo fue a Jerusalén por última vez (Hechos 21:18) fue a visitar a Jacobo, y los ancianos de la iglesia se reunieron en su casa.
Según atestiguan muchos escritores de los primeros siglos, Jacobo (o Santiago) llevaba una vida completamente ascética, lo que le daba acceso a los judíos no convertidos. Se privaba de todo lo que constituye algún placer o comodidad, y su fama de hombre santo era popular en la ciudad donde era conocido bajo el sobrenombre de Justo. Nunca renunció al rigorismo de la ley mosaica de la cual no se consideraba completamente desligado aunque había abrazado la fe cristiana. La epístola por él escrita confirma estos testimonios sobre su carácter austero.
Acerca de su muerte, se sabe que sufrió el martirio, siendo lapidado cerca del Templo. Josefo hace sobre su muerte el siguiente relato: "Anano (o Hanán), que tomó el cargo de sumo sacerdote, era un hombre audaz, altanero y muy insolente. Era de la secta de los saduceos, quienes sobrepasan a todos los judíos en la manera cruel con que tratan a los culpables. Pensó que era el momento oportuno para ejercer su autoridad. Festo había muerto, y Albino, que había sido enviado a Judea para sucederle, estaba en viaje. Así que él reunió el Sanedrín e hizo comparecer al hermano de Jesús, llamado Cristo, cuyo nombre era Jacobo, y a varios otros de sus compañeros, y habiendo formulado una acusación contra ellos como quebrantadores de la ley, los entregó para ser apedreados." (Antigüedades 20:9).
Se dice que murió a la edad de noventa y seis años.
Renán hablando de su muerte dice: "La muerte de este santo personaje hizo el peor efecto en la ciudad. Los devotos fariseos, los estrictos observadores de la ley, sintiéronse muy descontentos. Jacobo era universalmente estimado; se le tenía por uno de los hombres cuyas plegarias eran de suma eficacia... Casi todo el mundo estuvo de acuerdo en pedir a Herodes Agripa II que pusiera límites a la audacia del sumo sacerdote. Albino tuvo conocimiento del atentado de Anano, cuando ya había salido de Alejandría con dirección a Judea. Escribió a Anano una carta amenazadora; después lo destituyó. Por con­siguiente Anano fue sumo sacerdote sólo tres meses."
Destrucción de Jerusalén.
No está fuera de lugar ocuparnos ahora de los aconteci­mientos relacionados con la guerra de Judea, y en particular con la destrucción de Jerusalén.
Cuando Félix era gobernador de Judea, hubo una disputa entre judíos y sirios acerca de la ciudad de Cesárea. Ambos partidos pretendían que les pertenecía. De las palabras pasaron a los hechos, tomando las armas unos contra otros. Félix puso fin a la contienda mandando a Roma delegados de ambos partidos para someter el caso al emperador. Este falló en favor de los sirios, y cuando, el año 67, la noticia llegó a Judea, estalló inmediatamente la rebelión. Sirios, judíos y romanos se mezcla­ron en la sangrienta revuelta, que asumió bien pronto un carácter alarmante. Las aldeas eran teatro de escenas horripilantes. El mar de Galilea, donde Jesús había predicado sobre el reino de los cielos, estaba teñido de sangre y cubierto de cadáveres flo­tantes. Una gran victoria de los judíos sobre las tropas romanas, mandadas por Cestio, dio impulsos a la rebelión, que se generalizó en todo el país. Los hombres sensatos veían que todo aque­llo era un esfuerzo estéril, porque tarde o temprano tenían que sucumbir bajo los dardos de los romanos; pero ya por patriotismo, ya por el impulso de las circunstancias, no pudieron hacer otra cosa sino tomar parte en la guerra. Uno de éstos fue el célebre Josefo, quien tan grandes servicios prestaría a la historia, y a quien le fue confiado el comando de las fuerzas que actuaron en Galilea.
La noticia del levantamiento de Judea llegó a Roma cuan­do el loco emperador Nerón estaba ocupado en los preparativos de un viaje a Grecia donde, seguido de un gran séquito de aduladores, iba a lucir sus dotes de artista, disputándose todos los premios ofrecidos en los concursos. Con gran acierto confió al viejo militar Vespasiano el mando de las legiones que tenían que ir a subyugar a Judea. Vespasiano mandó a su hijo Tito hasta Alejandría para reunir las fuerzas que había en aque­lla región, y él, cruzando el Helesponto o Dardanelos, siguió por tierra a Siria. Juntando las fuerzas de Tito, de Antonio, de Agripa y de Soheme, y cinco mil hombres más mandados por los árabes, Vespasiano emprendió la reconquista al frente de unos 60.000 hombres.
Empezó la guerra en Galilea, donde Josefo oponía una heroica y bien estudiada resistencia. La lucha fue ardua pero Josefo tuvo que ceder el terreno a los vencedores, huyendo a una caverna en la que pasó un tiempo escondido con unos cuarenta hombres que le siguieron. Como Vespasiano le ofreciese toda clase de seguridades concluyó por entregarse, y desde entonces aparece siempre al" lado de los Flavios Vespasianos, tanto en el sitio de Jerusalén, como después de pacificado el país, en honor de los cuales Josefo añadió a su nombre el de Flavio. Desde el punto de vista patriótico ha sido muy censurada la conducta de Josefo, pero uno no puede menos de ver la mano de Dios obrando para que este ilustrado judío fuese testigo ocular de la guerra que daría un fiel cumplimiento a las palabras proféticas de Jesucristo acerca de Jerusalén y del pueblo elegido.
Mientras los ejércitos dominaban el país, la guerra civil se había declarado en Jerusalén. Tres partidos se disputaban el poder. Se vivía bajo el régimen del terror. La aristocracia había sido derrocada, y un populacho salvaje, encabezado por un tal Juan de Giscala, encuartelado en el templo, dominaba la ciudad. En otro distrito de la ciudad mandaba un tal Simón. El sumo sacerdote, los principales escribas y fariseos, y todos los grandes aristócratas de Jerusalén fueron muertos, y sus cadáveres arrastrados por las calles y arrojadas fuera del muro. Grande fue la impresión de la población cuando vio la suerte que tocó a estos orgullosos señores, a quienes habían visto revestidos de espléndidos trajes talares, y a quienes ahora veían tendidos desnudos por las calles. Muchos de ellos eran los mismos que habían condenado a Cristo, a Esteban y a Jacobo.
Aquello era la abominación predicha por el profeta Daniel. Los cristianos se acordaron de las palabras del Maestro: "Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.1' (Mat. 24:16.) No sin dificultades fue la huida de los cristianos, pero lograron salir y juntarse en Pella, una ciudad de la región montañosa de Perea, donde pudieron permanecer libres de los males que azotaban a Jerusalén. La huida tuvo lugar en el año 68. La iglesia vivió sostenida casi milagrosamente, y continuó su obra en toda la región transjordánica.
En este tiempo Vespasiano fue proclamado emperador y, teniendo que volver a Roma, dejó a cargo de su hijo Tito la terminación de la guerra.
Los romanos avanzaron y de pronto Jerusalén se vio si­tiada por las fuerzas de Tito.
Jesús había predicho la ruina de la ciudad cuando lloró sobre ella, diciendo lo que consta en Lucas 19:42-44.
Josefo nos ha dejado un minucioso relato del sitio y des­trucción de Jerusalén, y es admirable la semejanza que existe entre la profecía de Cristo y los hechos narrados por este historiador.
Como el sitio se prolongaba, las provisiones empezaron a escasear. Los soldados rebuscaban todos los rincones de las casas, quitando a las familias los víveres de que disponían "Les hacían sufrir tormentos inauditos —dice Josefo— aunque más no fuese que para hacerles confesar que tenían escondido un pan o un puñado de harina". "A los pobres les quitaban los yuyos que con peligro de sus vidas juntaban durante la noche, sin escuchar los ruegos que les hacían, en nombre de Dios, para que les dejasen siquiera una pequeña parte, y creían que les hacían una gran merced con no matarlos después de ro­barles."
Sobre los sufrimientos dentro de la ciudad, bajo el terror implantado por Juan de Giscala y Simón, dice el citado histo­riador: "Sería entrar en una tarea imposible detallar particularmente todas las crueldades de esos impíos. Me contento con decir que no creo que desde el comienzo de la creación del mundo se haya visto a una ciudad sufrir tanto, ni otros hombres en los cuales la malicia fuese tan fecunda en toda clase de maldades "' Estas palabras de Josefo hacen recordar el anuncio profético de Cristo: "Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá." (Mateo 24:21.)
Muchos trataban de salir de la ciudad en busca de víveres, y caían en poder de los sitiadores. Como era difícil guardarlos a causa del gran número, los crucificaban frente a los muros de la ciudad, con el fin de atemorizar a los de adentro No pasaba día sin que tomasen quinientos y aun más de entre estos que procuraban huir. Tito era un hombre tan magnánimo como es posible serlo en tales circunstancias, y sufría con los actos de crueldad que tenía que presenciar, y que por la ley impla­cable de la guerra no le era posible remediar. Los soldados romanos hacían sufrir horriblemente a los pobres que eran cru­cificados. "No había bastante madera para hacer cruces —dice Josefo— ni sitio donde colocarlas."
Oigamos aún a Josefo: "Los judíos, viéndose encerrados en la ciudad, desesperaron de su suerte. El hambre, cada vez peor, devoraba familias enteras. Las casas estaban llenas de cadáveres de mujeres y de niños, y las calles, de los de los ancianos. Los jóvenes iban cayéndose por las plazas públicas. Se les hubiera creído más bien espectros que personas vivas. No tenían fuer­zas para enterrar sus muertos, y aunque la hubieran tenido, no habrían podido hacerlo a causa del gran número, y porque no sabían cuántos días de vida les quedaban a ellos. Otros se arras­traban hasta el lugar de la sepultura para esperar allí la muerte."
"Al principio se hacía enterrar los muertos por cuenta del tesoro público, para librarse de la hediondez. Pero no siendo posible continuar cumpliendo con esta tarea, los arrojaban por encima del muro a los valles. El horror que tuvo Tito al ver llenos estos valles, cuando rodeaba la plaza, y la putrefacción que salía de tantos cadáveres le hizo lanzar un profundo suspiro: levantó las manos al cielo y llamó a Dios por testigo de que no era él el causante de aquello."
Josefo, desde el muro, hablaba a los sitiados para persua­dirlos de que era inútil continuar la resistencia, pero era desoído. Tito quería evitar escenas desgarradoras, pero la tenacidad de los sitiados hacía imposible todo arreglo.
Los que podían huir de la ciudad tragaban monedas de oro para encontrarse con algún dinero cuando éste fuese de utilidad. Los soldados llegaron a saberlo y entonces comenzaron a abrir el vientre de todos los que caían en su poder para apoderarse de aquel dinero. Los árabes y los sirios fueron los que más se ejercitaron en esta crueldad, fruto de la avaricia. En una sola noche más de dos mil infelices murieron de este modo. Cuando Tito tuvo conocimiento de esto, castigó severamente a los culpables.
Las poderosas máquinas guerreras de los romanos lograron abrir una brecha en los muros, y los soldados avanzaron. La resistencia no pudo ser muy heroica debido al estado de debilidad en que se hallaban los combatientes judíos. Fortaleza tras fortaleza fue cediendo al empuje vigoroso de los vencedores. Los secuaces de Juan de Giscala, atrincherados en el templo, hacían sus últimos esfuerzos.
Tito había resuelto salvar el templo. No quería que esa maravilla del mundo fuese destruida. Pero un soldado arrojó una antorcha encendida y el incendio del templo se inició con rapidez. Tito, en este momento, estaba descansando en su tienda. Al saberlo corrió al templo y ordenó que se detuviese el fuego; todo fue inútil. Uno mayor que Tito había dicho: "No que­dará piedra sobre piedra, que no sea derribada."
Esto ocurría el año 70 de nuestra era. Las víctimas de esta espantosa catástrofe llegaron a 1.100.000, entre hombres, mujeres y niños, y si se agregan los que murieron en los combates precedentes, el número asciende a 1.357.000, según los cálculos de Josefo. 90.000 fueron vendidos como esclavos.
Así terminó Jerusalén. Cuarenta años antes, frente al pa­lacio de Pilato, al pedir la muerte de Jesús, sus habitantes habían clamado: "Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos." (Mat. 27:25.) ¡Jamás imprecación alguna tuvo un cumplimiento tan evidente!
Juan, él Apóstol.
En el último período de su vida, Juan, "el discípulo ama­do", aparece en Efeso, ciudad donde actuó durante muchos años, ejerciendo una influencia saludable y bienhechora sobre todas las iglesias del Asia Menor.
La cizaña sembrada por el enemigo en aquellas regiones, donde Pablo y otros habían introducido el evangelio, puso a Juan en la necesidad de estar siempre alerta contra los errores nacientes. Las sectas llamadas ebionitas hacían una activa propaganda judaizante, procurando imponer a los cristianos el yugo de la ley, que los mismos judíos no habían podido soportar. Para ellos, Cristo quedaba reducido a un profeta como Samuel, Isaías u otro, y su origen divino, si no negado, era completamente olvidado o mal entendido. Por otra parte los gnósticos, que aparecen con más pujanza en el siglo segundo, ya habían empezado a manifestarse. Para éstos, la humanidad de Cristo no era cosa importante, y la persona histórica del Nazareno se pierde en el éter de las especulaciones falsamente llamadas filosóficas. Fue especialmente para contestar a la propaganda gnóstica que Juan escribió sus Epístolas.
Durante su permanencia en Efeso, Juan escribió el Evan­gelio que lleva su nombre.
Los antiguos autores cristianos refieren muchas anécdotas relacionadas con los últimos años de la vida de este apóstol, pero es difícil saber si son dignas de crédito. Dicen que cuando era muy anciano, no pudiendo caminar, lo llevaban a las reuniones, y él se ponía de pie y pronunciaba estas palabras: "Hijitos, amaos los unos a los otros". Su corto sermón lo repetía cada vez que se le presentaba la oportunidad de hacerlo, y decía, que si los creyentes aprendían a amarse mutuamente, todas las demás cosas resultarían fáciles.
Se cree que fue una de las víctimas de la persecución de Domiciano.
Los emperadores que hubo entre Nerón y Domiciano, es­tuvieron tan ocupados con los asuntos del estado y en las in­trigas de la baja política, que no pudieron prestar atención al movimiento cristiano. Pero Domiciano abrió un nuevo período de amarguras a los discípulos de Cristo. Se llama segunda per­secución la que hubo bajo este emperador, siendo la de Nerón la primera.
Los historiadores cuentan diez persecuciones desde Nerón a Diocleciano, pero este modo de enumerar lo abandonan la mayor parte de los escritores modernos, porque si se habla de las persecuciones generales, el número no es tanto, y si se cuentan las parciales, el número es mucho mayor.
Aunque hubo algunos que fueron muertos, Domiciano no se dedicó a matar, sino a desterrar y confiscar los bienes de sus víctimas. Juan fue desterrado a la isla de Patmos, donde el Señor le apareció, mostrándole las visiones que describió en el Apocalipsis.
Su destierro no fue perpetuo, y Juan volvió a Efeso, donde terminó sus días en paz, teniendo cerca de cien años de edad.
La muerte del apóstol Juan cierra el primer período de la historia cristiana, o sea el de la implantación y propagación del evangelio por los apóstoles. Con él, podemos decir que termina la primera generación de cristianos. Es el último de los testigos que tuvo el privilegio de ver y seguir a Jesús aquí en la tierra, y de comprobar la realidad de su resurrección. Los Evangelios ya han sido escritos por los que fueron contempo­ráneos de Cristo. Era el momento cuando empezaban a des­aparecer los que compusieron las primeras iglesias, y urgía tanto el escribirlos en aquellos días, que, como dijo Lange, "si el arte de escribir no hubiera existido todavía, lo hubieran inventado en ese momento y para este fin." Los apóstoles han desarrollado y expuesto, en las Epístolas, las doctrinas gloriosas del cris­tianismo, destinadas a servir de base y de guía a los movimientos religiosos de las edades futuras. Terminemos con este hermoso párrafo de Pressensé: "Al fin de la edad apostólica, Juan, lo mismo que Pablo, levanta la cruz con mano firme, como un faro destinado a brillar en medio de todas las tinieblas de las tempestades del porvenir. La locura de la cruz está destinada a ser para siempre la sabiduría de la iglesia; y contra la roca sobre la cual ella está asentada se estrellarán en vano todas las olas de la herejía."

Historia De Los Mártires Cristianos. Hasta La Primera Persecución General Bajo Nerón

Cristo nuestro Salvador, en el Evangelio de San Mateo, oyendo la confesión de Simón Pedro, el cual, antes que todos los demás, reconoció abiertamente que Él era el Hijo de Dios, y percibiendo la mano providencial de Su Padre en ello, lo llamó (aludiendo a su nombre) una roca, roca sobre la cual El edificaría Su Iglesia con tal fuerza que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella. Y con estas palabras se deben observar tres cosas: Primero, que Cristo tendría una iglesia en este mundo. Segundo, que la misma Iglesia sufriría una intensa oposición, no sólo por parte del mundo, sino también con todas las fuerzas y poder del infierno entero. Y en tercer lugar que esta misma Iglesia, a pesar de todo el poder y maldad del diablo, se mantendría.
Esta profecía de Cristo la vemos verificada de manera maravillosa, por cuanto todo el curso de la Iglesia hasta el día de hoy no parece más que un cumplimiento de esta profecía. Primero, el hecho de que Cristo ha establecido una Iglesia no necesita demostración. Segundo, ¡con qué fuerza se han opuesto contra la Iglesia príncipes, reyes, monarcas, gobernadores y autoridades de este mundo! Y, en tercer lugar, ¡cómo la Iglesia, a pesar de todo, ha soportado y retenido lo suyo! Es maravilloso observar qué tormentas y tempestades ha vencido. Y para una más evidente exposición de esto he preparado esta historia, con el fin, primero, de que las maravillosas obras de Dios en Su Iglesia redunden para Su gloria; y también para que al exponerse la continuación e historia de la Iglesia, pueda redundar ello en mayor conocimiento y experiencia para provecho del lector y para la edificación de la fe cristiana.
Como no es nuestro propósito entrar en la historia de nuestro Salvador, ni antes ni después de Su crucifixión, sólo será necesario recordar a nuestros lectores el desbarate de los judíos por Su posterior resurrección. Aunque un apóstol le había traicionado; aunque otro le había negado, bajo la solemne sanción de un juramento, y aunque el resto le había abandonado, excepto si exceptuamos aquel "discípulo que era conocido del sumo sacerdote", la historia de Su resurrección dio una nueva dirección a todos sus corazones, y, después de la misión del Espíritu Santo, impartió una nueva confianza a sus mentes. Los poderes de los que fueron investidos les dieron confianza para proclamar Su nombre, para confusión de los gobernantes judíos, y para asombro de los prosélitos gentiles.
I. San Esteban
San Esteban fue el siguiente en padecer. Su muerte fue ocasionada por la fidelidad con la que predicó el Evangelio a los entregadores y matadores de Cristo. Fueron excitados ellos a tal grado de furia, que lo echaron fuera de la ciudad, apedreándolo hasta matarlo. La época en que sufrió se supone generalmente como la pascua posterior a la de la crucifixión de nuestro Señor, y en la época de Su ascensión, en la siguiente primavera.
A continuación se suscitó una gran persecución contra todos los que profesaban la creencia en Cristo como Mesías, o como profeta. San Lucas nos dice de inmediato que «en aquel día se hizo una grande persecución en la iglesia que estaba en Jerusalén», y que «todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles».
Alrededor de dos mil cristianos, incluyendo Nicanor, uno de los siete diáconos, padecieron el martirio durante «la tribulación que sobrevino en tiempo de Esteban».
II. Jacobo el Mayor
El siguiente mártir que encontramos en el relato según San Lucas, en la Historia de los Hechos de los Apóstoles, es Jacobo hijo de Zebedeo, hermano mayor de Juan y pariente de nuestro Señor, porque su madre Salomé era prima hermana de la Virgen María. No fue hasta diez años después de la muerte de Esteban que tuvo lugar este segundo martirio. Ocurrió que tan pronto como Herodes Agripa fue designado gobernador de Judea que, con el propósito de congraciarse con los judíos, suscitó una intensa persecución contra los cristianos, decidiendo dar un golpe eficaz, y lanzándose contra sus dirigentes. No se debería pasar por alto el relato que da un eminente escritor primitivo, Clemente de Alejandría. Nos dice que cuando Jacobo estaba siendo conducido al lugar de su martirio, su acusador fue llevado al arrepentimiento, cayendo a sus pies para pedirle perdón, profesándose cristiano, y decidiendo que Jacobo no iba a recibir en solitario la corona del martirio. Por ello, ambos fueron decapitados juntos. Así recibió resuelto y bien dispuesto el primer mártir apostólico aquella copa, que él le había dicho a nuestro Salvador que estaba dispuesto a beber. Timón y Parmenas sufrieron el martirio alrededor del mismo tiempo; el primero en Filipos, y el segundo en Macedonia. Estos acontecimientos tuvieron lugar el 44 d.C.
III. Felipe
Nació en Betsaida de Galilea, y fue llamado primero por el nombre de «discípulo». Trabajó diligentemente en Asia Superior, y sufrió el martirio en Heliópolis, en Frigia. Fue azotado, echado en la cárcel, y después crucificado, en el 54 d.C.
IV. Mateo
Su profesión era recaudador de impuestos, y había nacido en Nazaret. Escribió su evangelio en hebreo, que fue después traducido al griego por Jacobo el Menor. Los escenarios de sus labores fueron Partia y Etiopía, país en el que sufrió el martirio, siendo muerto con una alabarda en la ciudad de Nadaba en el año 60 d.C.
V. Jacobo el Menor
Algunos suponen que se trataba del hermano de nuestro Señor por una anterior mujer de José. Esto es muy dudoso, y concuerda demasiado con la superstición católica de que María jamás nunca tuvo otros hijos más que nuestro Salvador. Fue escogido para supervisar las iglesias de Jerusalén, y fue autor de la Epístola adscrita a Jacobo, o Santiago, en el canon sagrado. A la edad de noventa y nueve años fue golpeado y apedreado por los judíos, y finalmente le abrieron el cráneo con un garrote de batanero.
VI. Matías
De él se sabe menos que de la mayoría de los discípulos; fue escogido para llenar la vacante dejada por Judas. Fue apedreado en Jerusalén y luego decapitado.
VII. Andrés
Hermano de Pedro, predicó el evangelio a muchas naciones de Asia; pero al llegar a Edesa fue prendido y crucificado en una cruz cuyos extremos fueron fijados transversalmente en el suelo. De ahí el origen del término de Cruz de San Andrés.
VIII. San Marcos
Nació de padres judíos de la tribu de Leví. Se supone que fue convertido al cristianismo por Pedro, a quien sirvió como amanuense, y bajo cuyo cuidado escribió su Evangelio en griego. Marcos fue arrastrado y despedazado por el populacho de Alejandría, en la gran solemnidad de su ídolo Serapis, acabando su vida en sus implacables manos.
IX. Pedro
Entre muchos otros santos, el bienaventurado apóstol Pedro fue condenado a muerte y crucificado, como algunos escriben, en Roma; aunque otros, y no sin buenas razones, tienen sus dudas acerca de ello. Hegesipo dice que Nerón buscó razones contra Pedro para darle muerte; y que cuando el pueblo se dio cuenta, le rogaron insistentemente a Pedro que huyera de la ciudad. Pedro, ante la insistencia de ellos, quedó finalmente persuadido y se dispuso a huir. Pero, llegando a la puerta, vio al Señor Cristo acudiendo a él, a quien, adorándole, le dijo: "Señor, ¿a dónde vas?" A lo que él respondió: "A ser de nuevo crucificado". Con esto, Pedro, dándose cuenta de que se refería a su propio sufrimiento, volvió a la ciudad. Jerónimo dice que fue crucificado cabeza abajo, con los pies arriba, por petición propia, porque era, dijo, indigno de ser crucificado de la misma forma y manera que el Señor.
X. Pablo.
También el apóstol Pablo, que antes se llamaba Saulo, tras su enorme trabajo y obra indescriptible para promover el Evangelio de Cristo, sufrió también bajo esta primera persecución bajo Nerón. Dice Abdías que cuando se dispuso su ejecución, que Nerón envió a dos de sus caballeros, Ferega y Partemio, para que le dieran la noticia de que iba a ser muerto. Al llegar a Pablo, que estaba instruyendo al pueblo, le pidieron que orara por ellos, para que ellos creyeran. Él les dijo que poco después ellos creerían y serían bautizados delante de su sepulcro. Hecho esto, los soldados llegaron y lo sacaron de la ciudad al lugar de las ejecuciones, donde, después de haber orado, dio su cuello a la espada.
XI. Judas
Hermano de Jacobo, era comúnmente llamado Tadeo. Fue crucificado en Edesa el 72 d.C.
XII. Bartolomé
Predicó en varios países, y habiendo traducido el Evangelio de Mateo lenguaje de la India, lo propagó en aquel país. Finalmente fue cruelmente azotado y luego crucificado por los agitados idólatras.
XIII. Tomás
Llamado Didimo, predicó el Evangelio en Partia y la India, donde, provocar a los sacerdotes paganos a ira, fue martirizado, atravesado con lanza.
XIV. Lucas
El evangelista, fue autor del Evangelio que lleva su nombre. Viajó con por varios países, y se supone que fue colgado de un olivo por los idolátricos sacerdotes de Grecia.
XV. Simón
De sobrenombre Zelota, predicó el Evangelio en Mauritania, Africa, incluso en Gran Bretaña, país en el que fue crucificado en el 74 d.C. 
XVI. Juan
El «discípulo amado» era hermano de Jacobo el Mayor. Las iglesias Esmirna, Pérgamo, Sardis, Filadelfia, Laodicea y Tiatira fueron fundadas él. Fue enviado de Éfeso a Roma, donde se afirma que fue echado en un calde de aceite hirviendo. Escapó milagrosamente, sin daño alguno. Domiciano desterró posteriormente a la isla de Patmos, donde escribió el Libro Apocalipsis. Nerva, el sucesor de Domiciano, lo liberó. Fue el único apóstol que escapó una muerte violenta.
XVII. Bernabé
Era de Chipre, pero de ascendencia judía. Se supone que su muerte tu lugar alrededor del 73 d.C.
Y a pesar de todas estas continuas persecuciones y terribles castigos, Iglesia crecía diariamente, profundamente arraigada en la doctrina de apóstoles y de los varones apostólicos, y regada abundantemente con la s de los santos.